Los ojos que sí
ven

Dice un refrán español
que "Ojos que no ven, corazón
que no siente". Esta
podría ser la premisa en esta guerra recién comenzada
como lo ha sido ya en tantas otras.
En las noticias de televisión, radio, prensa e incluso
en Internet vamos a ver de todo menos lo que realmente ocurre.
Como se ha repetido estos días, "los
muertos no salen en los telediarios"
y la opinión pública es más fácil
que se quede con las consignas preestablecidas de "ataque
selectivo" o como mucho "daños
colaterales".
Te puedes ir a la cama tranquilamente pensando que se han bombardeado
objetivos estratégicos o como mucho que han muerto un puñado
de militares (que para eso es su profesión) y además
eran adictos al régimen. Que ha caído algún
"civil"
(¡qué lejana suena esa palabra!) pero pocos... ¡Menos
mal!
Que las casas sobre las que caían las bombas estaban vacías
y sus dueños volverán a habitarlas al finalizar
el día o la guerra. Que las centrales eléctricas
que se destruyen o las plantas potabilizadoras de agua dejan sin
recursos... a Sadam. Los hospitales tendrán los suyos propios...
En fin, que el uranio con que recubren las bombas no debe ser
tan dañino porque está "empobrecido".
Dicen "los medios"
que esta va a ser la guerra de "Internet".
Se refieren a que todos vamos a estar pendientes de lo que ellos
digan en Internet. Buscaremos noticias, mapas e imágenes.
Y los encontraremos. Pero no veremos a los Iraquíes. Ni
a los muertos ni a los vivos. Nuestro corazón "sentiría"
y nos opondríamos más aún.
A pesar de todo, Internet tiene sus propios medios y sus propios
ojos. Los de los millones de Internautas que hacemos La Red día
a día. Y esos sí que sienten y ven.
Hay unos ojos especiales en La Red. Las
cámaras web o webcams. Muchos las tenemos en casa y nos
sirven para vernos mientras nos comunicamos con parientes y amigos.
Para mostrar al mundo las vistas desde nuestra ventana. Otras
están situadas en lugares turísticos y podemos soñar
con estar allí mientras miramos por sus ojos.
Un grupo de periodistas independientes tuvo
la idea de poner una cámara en una calle de Bagdad para
que pudiéramos ver a sus gentes. No es lo mismo ver la
imagen lejana del humo de las explosiones que las caras de los
que van a matar con la próxima bomba.
Magda Bandera, una de las impulsoras del proyecto, explica:
"Vi que el desconocimiento de este
país es enorme -como de tantos otros, que yo también
desconozco por completo-, pero además nuestros medios se
empeñan en enseñar a un solo hombre, que tiene bigote.
Y siempre amenazando al cielo. También se ven siempre los
mismos escenarios, casi siempre el zoco de Bagdad... Podría
ser la capital de Irak o cualquier otra de Oriente Medio, nada
de sus infraestructuras más modernas, etc... Así
que pensé habría que poner una cámara en
una calle donde no haya ningún cuadro de Sadam y que veamos
que los iraquíes, además, se nos parecen mucho.
Será porque el califato de Córdoba fue cosa de ellos..."
Han creado el sitio http://www.webcaminiraq.org
para poner las imágenes que enviase la cámara y
desde donde coordinar otras alternativas interesantes relacionadas
con webcams. Se proyectan los vídeos y las fotos de dicha
página sobre las paredes de distintas ciudades del mundo
al estilo "Cinema Paradiso"
o se imprimen en papel y se reparten y pegan por las calles y
paredes.
Tras el comienzo de la guerra se han perdido las esperanzas de
poder instalar la cámara. Y aún habiéndola
podido instalar, no se sabe el tiempo que hubiera durado pues
una de las temidas bombas que puede estar por caer inutilizaría
cualquier aparato eléctrico para siempre.
Aún sin webcam, el proyecto de acercarnos la cotidianeidad
de Bagdad sigue adelante. El fotógrafo Antonio Baquero
ha decidido quedarse en Iraq y envía fotos con las que
actualizar la página a diario. No tiene la inmediatez de
la cámara web, pero también cumple su objetivo.
Y las imágenes están ahí y quedarán
para la Memoria de La Red.
Hay otros ojos igual de especiales. Los
de aquellos que cuentan lo que han visto y vivido y lo ponen en
Internet a nuestro alcance. Hay profesionales y gentes de a pié
que han entendido perfectamente lo que es Internet. Periodistas
independientes o no, poetas y escritores, organizaciones y gente
"normal" iraquí
o de cualquier otro rincón. Gente que nos quiere mostrar
a la gente que ellos han conocido o a sí mismos.
Uno de ellos es el cantautor aragonés
Ángel Petisme, que recientemente ha estado en Iraq
en una de las muchas visitas solidarias al país en crisis.
En su página, tiene un diario http://petisme.hostalmusical.com/petisblog
en el que ha ido contando sus experiencias en el viaje, así
como sus sentimientos o las cosas de las que tenía conocimiento.
Es importante que Internet nos permita leer estas cosas porque
de otra forma no nos enteraríamos. Citando literalmente
su página: "El domingo 9 Antena
3 emitió un reportaje donde se nos obvió completamente
porque tenían órdenes directas de Moncloa de silenciar
el tema".
Uno nunca sabe lo que se va a encontrar
en estas páginas. De repente, surge un texto como este
que parece sacado de la última novela de suspense: "A
la hora, después de una ducha reparadora, bajamos para
comer. Ha aparecido un curioso personaje que se ha presentado
de la siguiente manera: Hola, me llamo Alberto, agregado cultural
de la embajada española, pero vosotros no me habéis
visto ni yo estoy en Bagdad. Luego nos enteramos que es el espía
del CESID en Irak. Al viejo estilo de las novelas de Graham Greene:
Nuestro hombre en Bagdad".
Pero lo que tristemente sorprende también
es el duro encuentro con la realidad:
"Después de comer nos encaminamos
al refugio de Al-almarya. El 13 de febrero del 91 los americanos
lanzaron sobre este lugar donde dormían quinientos civiles,
-la mayoría mujeres y niños-, un misil broca que
traspasó los cinco metros de acero y hormigón. A
continuación por los tubos de respiración introdujeron
un misil de fuego. El refugio se convirtió en un horno
crematorio alcanzando los quinientos grados. Las paredes y el
suelo se llenaron de espectros, ni rastro de los cuerpos. Sólo
manchas de sangre hirviendo. Algunas siluetas son verdaderamente
dramáticas, fantasmagóricas. Los americanos compraron
los planos a la empresa finlandesa contructora de este refugio
y se inventaron la expresión "daños colaterales"
para maquillar la verdadera: genocidio sobre la población
civil. Tampoco respetaron los corredores humanitarios, ni la prohibición
de bombardear con uranio empobrecido. Como no piensan respetar
las vidas de los escudos humanos americanos que conocí
en Bagdad".
Algo nos hace despertar porque a fuerza
de tragar telediarios ya empezábamos a creer que las bombas
eran buenas y que sólo mataban a los malos. Que todos los
iraquíes son como Sadam y que el efecto de las bombas termina
cuando explotan...
"Llegamos al
hospital Mansour. Nos recibe el subdirector, especialista en oncología.
Nos cuenta en un aula pequeña lo que ya sabemos o sospechamos.
Que carecen de medicinas, que nadie les invita a los congresos
médicos internacionales, que Internet es un sueño,
que no reciben las revistas médicas, que nadie les preparó
para ser dioses y decidir a quién le despojan de la vida
y a quién no al suministrarle la medicina cada mañana.
Subimos a la planta segunda. No tienen anestesia y a los niños
les están haciendo todas las extracciones, biopsias y punciones
en vivo. Llevo el ruido de fondo de esos llantos en las bóvedas
de mi memoria desde que regresé. Lo estoy oyendo ahora
mientras escribo. Un bucle luctuoso...Algunos niños devorados
por el cáncer están agonizando delante de nuestros
narices. El uranio empobrecido de las bombas americanas del 91
ha llegado a la capa freática del subsuelo de Irak y permanece
allí durante 4500 años. Los cultivos y el agua estarán
contaminados durante todo ese tiempo. Sus madres contienen las
lágrimas".
Gracias a páginas como esta, te enteras
de que no es necesario otra guerra para que siga muriendo iraquíes
por los efectos de éstas. Que el embargo, que a pesar de
todo persiste, hace que mueran de hambre niños constantemente
en proporciones que, en cualquier otro lugar del mundo, les hubiera
llevado directamente a los telediarios.
Petisme ha incluido también fotos
dignas de verse y sigue actualizando la página. Seguiremos
visitándola.
De alguna forma, los verdaderos iraquíes
acaban saliendo por los ojos de Internet a pesar de censuras y
de intereses. En http://electroniciraq.net/news/246.shtml,
podemos ver los diarios de tres estudiantes iraquíes con
sus fotos. La página está en inglés pero
no hace falta conocer mucho de ese idioma para captar lo que están
diciendo. Al menos, una de esas (todavía horribles) traducciones
automáticas también pueden servirnos para entender
un poco más aunque traduzcan "de
Marzo" por "de marcha":
http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Felectroniciraq.net%2
Fnews%2F246.shtml&langpair=en%7Ces&hl=es&ie=UTF-8&oe=UTF-8&prev=%2Flanguage_tools
(http://www.google.com
-> herramientas del idioma -> Traduzca -> Traducir una
página web -> y poner http://electroniciraq.net/news/246.shtml
en la casilla -> botón Traduzca).
Pero por favor, dense prisa a verlo o será
más fácil que se encuentren con imágenes
como estas del bombardeo de Basora:
http://www.aljazeera.net/news/arabic/2003/3/3-22-26.htm
Son ***muy, muy duras***. Por favor, no las miren si no
están preparados para lo peor.
Y sí, es posible que esta sea "la
guerra de Internet". La guerra en la que Internet ha servido
para que el mundo saliese a la calle a protestar al unísono.
La guerra en la que vamos a ver lo que no nos enseñan "los
medios".
La guerra que vamos a ver con otros ojos.
|