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Los hijos de los padres

Descubrí que Internet tenía "padres" hace ya algunos años. Para ser exactos, desde que soy villano.
La sesión inaugural del congreso Mundo Internet en febrero de 1998 tenía como ponente principal a un tal Vinton Cerf que había sido presentado en los medios como uno de esos padres de Internet.
No terminé de entender muy bien aquella paternidad porque entonces desconocía algunas de las cosas de las que voy a hablar ahora, pero reconozco que aquel señor le daba a todo un aire importante. Mientras él hablaba yo tenía la impresión de estar viviendo la historia de Internet.
Algún tiempo después comprendería que la historia de Internet la escribimos día a día los internautas. En cada página que hacemos, cada artículo que escribimos o cada mensaje de correo que enviamos. Pero ya entonces y con lo poco que sabía, tenía la impresión de que aquel hombre había
"escrito" buena parte de la historia de La Red.

Ahora, al volverse a hablar de ellos con motivo del premio que se les ha concedido me resulta difícil no evocar aquellos días que precisamente marcaron el nacimiento de villanos.net.
En Internet, no solamente el tiempo pasa más deprisa que en el Mundo Real, sino que esa memoria colectiva que es La Red traza infinitos bucles que se entrelazan entre sí y nos llevan una y otra vez por los mismos caminos aunque sean diferentes los trayectos. La memoria de La Red no sólo nos recuerda nuestra historia sino que nos hace viajar por ella a través del futuro.
Al igual que en monolito de la película "2001, Odisea espacial" que aparecía en los momentos claves de la historia, tengo la misma sensación de que estos padres aparecen también en momentos clave de esa historia de Internet que vivimos una generación de "hijos" de los que me considero parte.
A lo largo de este artículo nos desplazaremos en el tiempo a diversos escenarios de esa historia escrita por todos para ver como confluyen de nuevo aquí y ahora.

Comenzamos en los primeros años sesenta. La "proliferación" de ordenadores y la toma de conciencia de la importancia de la información que contienen está haciendo pensar a algunos en las posibilidades de compartir esas informaciones entre las diferentes máquinas. Basta con dejar volar un poco la imaginación y en 1962 J.C.R. Licklider concibe "una Red Galáctica". Es decir, todo conectado con todo en todas partes. Pero ahí estaba precisamente el problema. En la conexión.
A los ordenadores nunca les ha resultado difícil trabajar juntos, pero las líneas telefónicas eran, y son, para darles de comer aparte. Los primeros sistemas para comunicar ordenadores entre sí estaban basados en lo que se llamaba "conmutación de circuitos" que viene a ser algo así como que te crees que todo va a ir bien y cruzas los dedos para que dure. Un ordenador se pone a "hablar" mientras el otro debe ponerse a "escuchar". Cuando el primero ha terminado su discurso está tan convencido de que el otro le ha estado atendiendo todo el tiempo y de que le va a responder que no está preparado para situaciones como que se hubiera perdido en cualquier momento y se lo hubiera tratado de comunicar pero como no paraba de hablar ni se ha enterado. Una situación así solía terminar por tener que "matar" a los dos programas interlocutores para que empezasen de nuevo.
Si esto solía pasar con las conexiones directas por un cable no muy largo, el "ruido" de las líneas telefónicas casi lo imposibilitaba. Curiosamente cuando se hicieron las primeras pruebas de conectar ordenadores a largas distancias a través de una línea telefónica la primera conclusión a la que se llegó fue que tenía razón Leonard Kleinrock, que unos años antes en 1961 había teorizado sobre la necesidad de repartir la información en pequeños "paquetes" de forma que pudieran ser controlados y monitorizados.
Esas primeras pruebas las realizó Lawrence Roberts, otro de los ahora premiados, en 1965. Roberts había sido convencido por Kleinrock y creó la primera red de ordenadores (dos) de "área amplia" o sea, a larga distancia entre dos máquinas en Massachusetts y California respectivamente.

La comunicación por paquetes consiste en enviar pequeños grupos de datos informando al receptor acerca de la cantidad y la naturaleza de la información que le va a llegar. Así como de las instrucciones para volver a montar la información original a partir de la unión de los diferentes paquetes. El receptor va informando al emisor de los paquetes que le han llegado y si tiene todo lo que se anunciaba que iba a tener. De esta forma si al cabo de un tiempo hay paquetes que no han sido recibidos o que no han llegado en perfecto estado son reenviados.
Esto tiene un efecto colateral y es que aumenta considerablemente la cantidad de información a enviar y recibir y esta información es mayor cuantos más problemas haya. Sobre todo cuando peores sean las condiciones de la línea. Además de los distintos paquetes en los que se fragmenta la información, éstos deben ir acompañados por "diálogos" del tipo de "te mando 2000 caracteres", "pues sólo me han llegado 100", "pues te los vuelvo a mandar, toma", "acabo de recibir los 700 de hace un rato"...
Y estos diálogos evidentemente también crecen cuanto mayor es la información enviada. Resulta fácil comprobar como en una conexión por línea telefónica normal un mensaje de correo con un archivo adjunto de dos megas puede llegar a forzar unos diálogos de no menos de ocho megas transmitidos si la línea no está en su mejor día.
Desde luego que el sistema tiene sus inconvenientes, pero es la forma de que podamos utilizar las líneas convencionales, las que todos tenemos en casa, para poder conectar a Internet.

En una conferencia en 1967 sobre el tema, se pudo constatar que había diversos laboratorios que habían estado trabajando sobre la teoría de paquetes sin que los unos tuvieran constancia de la existencia de los trabajos de los otros. Y es que apenas estaban comenzando a crear lo que lo hubiera hecho posible: Internet.
Durante algunos años las investigaciones continuaron sobre todo en la red que sería la precursora inmediata de Internet, ARPANET. En ARPANET había, entre otras, dos ideas clave que hicieron posible que Internet llegase a ser lo que hoy conocemos.
En primer lugar la concepción de múltiples redes independientes, cada una de su padre y de su madre, unidas por esos "protocolos" de gestión de paquetes. Es decir, una red de arquitectura abierta. La famosa "Red de Redes". Y por otra parte una infraestructura preparada para que pudiera admitir nuevos servicios, lo que permitió tiempo después que al correo electrónico, la transferencia de ficheros (FTP) o los grupos de noticias (news o usenet) se sumara algo tan importante como la www o World Wide Web.

El empujón final lo dieron Bob Kahn y Vinton Cerf, dos de los también ahora galardonados. Kahn desarrolló un programa que llamó Internetting pero que tenía algunas limitaciones, así que entró en contacto con Cerf y juntos terminaron el famoso protocolo TCP/IP que vino a ser la estandarización de la teoría de paquetes evolucionada y que permitió el definitivo despliegue de las comunicaciones a larga distancia y por tanto de Internet.

E Internet siguió creciendo como herramienta de comunicación y de colaboración apoyándose sobre todo el uso del correo electrónico y de los grupos de noticias. Pero faltaba otra herramienta que también iba a ser fundamental en el despliegue de Internet y sobre todo en la ampliación de sus posibilidades.
En 1989, el cuarto de los premiados, Tim Berners-Lee tuvo un sueño en dos partes como nos explica en su página personal:
"El sueño detrás de la Web es un espacio común de información en el que nos comunicamos compartiendo información. Su universalidad es esencial: el hecho de que un enlace de hipertexto pueda apuntar a cualquier cosa, sea personal, local o global, sea un borrador o algo definitivo. Hay una segunda parte del sueño, también, dependiendo de que la Web sea ampliamente utilizada, que se convierta en un espejo real de las formas en las que trabajamos, participamos y socializamos. Esto es que una vez el estado de nuestras interacciones esté conectado, podamos usar los ordenadores para ayudarnos a analizarlo, tomar conciencia de lo que estamos haciendo, acomodarnos individualmente y trabajar mejor trabajando juntos".
<http://www.w3.org/People/Berners-Lee/ShortHistory.html>

En lo que más insiste siempre Berners-Lee es en la idea de que cualquiera pueda poner fácilmente información en Internet, y que cualquiera pueda acceder fácilmente a esa información. Lo que ha convertido a Internet en la moderna Biblioteca de Alejandría. Y esto es gracias al lenguaje de hipertexto que él inventó. Si bien crear páginas elaboradas puede llegar a ser tan complicado (y difícil) como queramos, hacer una página sencilla como la propia del autor del html está al alcance de cualquiera con un editor de textos y unas pocas instrucciones que se pueden aprender fácilmente.
Hoy en día, pocas cosas hay que no podamos encontrar en Internet y pocas enciclopedias contienen el conocimiento humano, nuestra historia y nuestros pensamientos como La Red. Y para ello ha pasado poco más de una década desde ese sueño en dos partes. El tiempo necesario para que los gobiernos, con el español a la cabeza tomasen conciencia del peligro que supone que la información esté al alcance de cualquiera... cuando se tienen motivos para que ello sea un peligro, claro.

Pero el miedo a esos "peligros" forma parte de la historia de la humanidad. La Gran Biblioteca de Alejandría a la que me refería antes contenía todo el conocimiento del mundo antiguo. Documentos de prácticamente todo aquel que hasta el siglo IV hubiese escrito algo y todos los grandes descubrimientos y conocimientos de la humanidad hasta el momento. Por lo que sabemos ahora, parece que hay "descubrimientos" de la era moderna que ya estaban guardados ahí y que probablemente haya más de los que no tenemos ni constancia. Lo que se suele decir al referirse a la Biblioteca es que fue destruida por un incendio. Pero no es tan simple.
La última directora de la biblioteca fue Ipathia. Esta mujer era partidaria de difundir la cultura y el conocimiento entre el pueblo llano, pero eso iba en contra de los intereses de la Iglesia que cada vez tenía más poderes e influencia conforme se iba extendiendo por el mundo occidental. El arzobispo de turno lanzó a sus masas contra la Biblioteca que fue arrasada y quemada. Ipathia fue despedazada en público y la humanidad se sumergió en una edad oscura que duró siglos y que todavía hoy hay quien añora.
De hecho, los mayores avances como fue el caso de la imprenta, se han encontrado con respuestas como esta de Isabel la Católica en 1502:
"Mandamos y defendemos que ningún librero ni impresor de moldes ni mercaderes, ni factor de los susodichos, no sea osado de hacer imprimir de molde de aquí adelante por vía directa ni indirecta ningún libro de ninguna facultada o lectura, o obra, que sea pequeña o grande, en latín ni en romance, sin que primeramente tenga para ello nuestra licencia y especial mandado."
Y desde luego las dictaduras y algunas mal llamadas democracias se han encargado de continuar a base de códices de libros prohibidos, cierre de periódicos y publicaciones o métodos similares. Algo que parecía que no iba a afectar a Internet por el espíritu altruista y libre que le influyeron sus "padres" y que la mayoría de las generaciones que lo hemos vivido adoptamos.

Pero nada parece durar siempre y los políticos y los gobiernos han acabado metiendo las narices en La Red y como era de temer, no precisamente para bien. Y España resulta que retoma el legado de Isabel de Castilla porque puede ser la primera en implantar la censura de hecho en Internet mediante una ley, la LSSI, cuyo "padre" no era legal cuando la concibió. Borja Adsuara había sido nombrado para un alto cargo en el Ministerio de Ciencia y Tecnología al que no podía acceder por no ser funcionario del estado. Así que "le dimitieron", cambiaron la ley para que alguien ilegal pudiera ser legal y le volvieron a poner en su puesto al cabo de unas semanas. Es de imaginar que "la ley hija de este padre" no busca objetivos diferentes que el decreto de 1502.
De hecho en su redacción original preveía que una supuesta autoridad competente pudiera cerrar una página. Y dicha autoridad "competente" irónicamente podría ser, por ejemplo, él mismo. Tras mucho esfuerzo conseguimos que el peligro trascendiese a la luz pública y entonces hicieron un amago de rectificación dejando que sólo una autoridad judicial pudiera cerrar las páginas. Pero el tal Borja o cualquiera que se demuestre a sí mismo como autoridad competente siguen pudiendo poner multas de tal cuantía que sólo las grandes empresas podrían abordar. Cuidado con quejarse de las listas de espera en los hospitales porque un alto cargo del ministerio de sanidad (legal o no, pero "competente" según dicha ley) puede ponerle a usted una multa millonaria. Así que piénseselo dos veces antes de publicar nada en Internet. No digamos si utilizamos Internet para contar estas cosas...

Pero España es un país de contrastes, siempre lo ha sido. Y en este país dónde está a punto de aprobarse una ley que tire por tierra los esfuerzos de los padres de Internet se les otorga el premio Príncipe de Asturias, uno de los más prestigiosos a nivel mundial.
A pesar de lo que a primera vista pueda parecer, no se trata de un premio institucional. No lo otorga el gobierno, aunque puede que si se les hubiera ocurrido antes... El premio procede de la Fundación Príncipe de Asturias en la que además de gente y empresas de todo tipo (por eso de la esponsorización más que nada) de Latinoamérica, tiene un papel destacado la Corona Española.
Muchas veces ha habido diferencias entre la Corona y los diferentes gobiernos en la vida política, pero esta es especialmente significativa. Mientras el gobierno ve Internet como un peligro en el que cualquiera puede dar información que a él no le interese y como un medio recaudatorio más entre impuestos y multas, los primeros piensan en Internet y les vienen a la mente los pioneros y el espíritu que de ellos se desprendió. Es cuando menos para reflexionar.

Es de imaginar no obstante que una buena parte de la clase política y aledaños estén ya desde hace unos días moviendo sus hilos para poder estar en la ceremonia de entrega de los premios y poder salir en la foto. Posiblemente incluso algunos "traga-canapés" de esos que luego se quejan de que les han sentado mal.
Me asusta imaginar una foto de los padres de Internet con los de la LSSI (y los que quepan). O simplemente una conversación. Los unos diciendo que Internet debe ser universal y los otros respondiendo con la boca llena "seguridad y confianza".

Esto de los padres y los hijos ha dado lugar a lo que podríamos llamar "generaciones". Creo que hay una generación del "Espíritu de Internet" como legado de lo que estos padres y otros que no han sido nominados nos enseñaron. Una Internet en la que cada uno aporta lo que sabe para beneficio de la comunidad. Donde se ayuda a los nuevos y se pregunta a los "viejos". Una Red en la que cada uno pone cosas sin importarle quién o cuando se beneficiará de ello. Y por tanto, una Red dónde podemos encontrar eso que buscamos.
No hace mucho que dicha generación pareció eclipsarse por los efectos de la llamada "burbuja" de Internet o lo que es lo mismo, la entrada a machetazos del mundo comercial en La Red. Algo así como la "generación del viaje y la comilona". Por un tiempo pareció que no había otra cosa que "pelotazos", enriquecimientos sorprendentes y "bisnes plans". Pero como su nombre indicaba, la burbuja se desinfló.
Y tarde y mal, como siempre llegaron los políticos de peor nivel que nos han traído como legado su "Internet de foto y canapé". Supongo que la podríamos llamar "Generación borjamari", puestos a conceder paternidades.

Muchas cosas han pasado desde que Berners-Lee inventó la WWW hasta que les han dado el premio y como decía al comienzo, recorremos el tiempo en Internet a través de bucles que se entrelazan.
En 1995 visité mi primera página guiado por Julk. Fue el buscador Altavista. Introduje "cerveza" y no encontró nada. Mi mentor me indicó que era normal que no hubiera cosas en Español así que probamos con "beer" consiguiendo la friolera de ¡catorce páginas! Nunca se me olvidará. Y a mí, aquello de ver páginas me encantó.
Al poco tiempo comencé a utilizarlo en mi trabajo y un año después me decidí a "ponerlo en casa". Lo hubiera hecho antes, pero los precios eran prohibitivos. Yo tenía una obsesión que era hacer páginas y gracias a que contaba con la ayuda de un dibujante excepcional (Julk) me puse a ello enseguida. Incluso lo primero que hicimos fue Venancio <http://villanos.net/mapamundi/venancio/index.html>, una animación para representar de una forma que luego denominaríamos "villana", las páginas en construcción.
Y a base de hacer y visitar páginas conocí a Wogker, el del Agujero Negro <http://agujero.com> cuya página entonces ya despuntaba entre "las clásicas". Hablábamos tanto de páginas y de cómo hacerlas que un día se nos ocurrió que podríamos hacer páginas juntos. Estas cosas que hoy en día parecen de perogrullo no lo eran entonces y por eso doy este tipo de detalles. Wogker y yo vivimos a seiscientos kilómetros y de no ser por Internet, lo más probable es que ni nos hubiéramos conocido, pero el hecho de trabajar juntos en algo era otra cosa. Con Julk, por ejemplo me separaban cuatrocientos kilómetros y dado el prohibitivo precio de los escaners en 1996, los dibujos de las primeras páginas Julk solía pasarlos por un fax que enviaba a su ordenador y luego me lo enviaba a mí como archivo adjunto en un correo electrónico. Después yo me encargaba de pintarlo, animarlo, etc...
Luego vino una editorial de una revista, a mediados del 1997, que hablaba de la escasa presencia de páginas españolas en Internet y que las únicas que mantenían el tipo eran las personales. No sólo eso, sino que cuando una empresa ponía su página en Internet era noticia y corrías a verla, en la mayoría de los casos para decepcionarte. Y se nos ocurrió la posibilidad de crear un grupo de gente que aportase sus conocimientos para hacer una buena página, compartir esos conocimientos y enseñarlos al resto. Para fin de año ya llevábamos medio año hablando del tema ;) Bueno, y haciendo cosas también. En las Navidades del 97 ya teníamos todas las casas de lo que íbamos a llamar Villagüeb aunque seguíamos disertando sobre lo que haría cada una de ellas.
Mientras tanto yo había terminado el que sería ya el diseño definitivo de mi página personal y Wogker me convenció de que la presentase a un concurso. La página quedó finalista en la categoría de personales y Julk y yo fuimos invitados a la entrega de premios que sería en la sesión inaugural del congreso Mundo Internet 98 a la que asistía como estrella invitada Vinton Cerf, uno de los padres de Internet; con lo que volvemos de nuevo al comienzo del artículo, pero seguimos...
Seguimos porque aunque no llegó a la conferencia, también vino Wogker y en esos días terminamos de definir Villagüeb y sobre todo, escogimos el nombre de dominio después de una famosa frase de "¿A que no hay de llamarnos villanos?". Unas semanas después "estábamos en La Red". Al principio nos dedicábamos casi exclusivamente a nuestras páginas y a responder las consultas que nos llegaban mientras el grupo crecía. Pero en el verano de 1998 hubo un acontecimiento que marcó los años que estaban por venir. El gobierno dio vía libre a Telefónica para que incrementase el precio de las llamadas a Internet en un 220% y la Internet española se convulsionó. Por cierto que la asociación que había traído a Vinton Cerf a España unos meses antes se posicionó del lado de Telefónica como patrocinador suyo que era.
Se convocaron huelgas y acciones de protesta que iban a prolongarse en el tiempo. Personalmente no me gustaba mucho la idea de dedicar mi tiempo a participar en protestas porque lo que realmente quería hacer y me gustaba eran las páginas. Además, enseguida se vio que no habiendo conseguido resultados tras las primeras huelgas la cosa iba a ir para largo, pero también veía que con aquellos precios el tiempo de conexión necesario para hacer páginas se reducía notablemente y de hecho, hubo muchos que abandonaron páginas a medio hacer por dichos motivos. Por otro lado, tampoco era cuestión de dejarles que se salieran con la suya fácilmente. Si seguíamos ahí, manteniendo viva la llama de la resistencia, en cualquier momento podían soplar mejores vientos que la avivasen.
Y esto fue lo que debieron maldecir Borja Adsuara y otros cuando se encontraron hace unos meses con una muralla llamada <http://mienten.com> de la que formamos parte algunos villanos. Aquellos "hijos" ilusionados que escuchaban hace unos años a Vinton Cerf son ahora la pesadilla de la generación borjamari y cuando los padres de Internet vuelven a hacer su aparición al cabo de los años, los que aprendimos de ellos estamos aquí para aguarles la fiesta a los que no entendieron nada o no quisieron entender.
Si algo me ha dado confianza en los últimos meses es que la gente de mi generación y de las anteriores sigue por aquí. Me los encuentro una y otra vez moviéndonos por el Mundo Virtual al contrario que las nuevas generaciones que duran menos de lo que cuesta comerse un canapé.
Lo que mejor nos define a los hijos de aquellos padres es que tenemos muy claro que hemos venido aquí para quedarnos.
Y que no hay borjamari que lo impida.

Escrito por Colegota
(Antonio Montorio en el Mundo Real)
Por favor, lee también este texto: Carlos Sánchez Almeida reclama el derecho de cita sobre este artículo.
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