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Patada en los güebs

"El loco más loco está
dispuesto a negociar
los pormenores de su libertad"
(La Romántica Banda Local)
Sobre la LSSI o Ley de Servicios
de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico
se pueden decir muchas cosas. Se puede analizar su necesidad o
no. Su conveniencia. Si es necesaria una nueva ley o si se deben
adaptar las existentes. Pero la libertad no es negociable.
En España tenemos el antecedente
de una ley cuyas pretensiones le dieron el sobre nombre de "Ley
de la patada en la puerta". En este caso ya que este
anteproyecto de ley no pone en ningún peligro la hegemonía
de los brazos armados de las operadoras en Internet, no podríamos
llamarla por similitud la ley de "la
patada en el portal". Muy al contrario los grandes
perjudicados o, dicho de otra manera, el gran objetivo son las
páginas y los sitios de tipo medio. Ni la página
personal del que muestra sus aficiones y alguna foto de la familia,
ni los grandes portales o medios de gran difusión. Para
ser exactos, boletines y/o sitios de opinión a los que
pueda acceder un número considerable de gente y que se
escapen al control de censuras o presiones que les digan lo que
pueden y lo que no deben publicar. También otro "sector
de riesgo" como aquellos pequeños negocios
que con pocos medios -y una conexión a Internet- puedan
hacerle la competencia por las buenas a los que han necesitado
de un "bisnes plan" y un
montón de inversión y recomendaciones para copiar
una idea de otros. En definitiva, que podríamos denominar
a esta ley como la de "La patada en
los güebs".
Para ser exactos, hay que reconocer que
del primer borrador al tercero que es el que hay en estos momentos,
se observan diferencias. Algunas cosas son menos malas, pero lo
primero que hay que plantearse es que si alguien te viene con
un intento de ley tan agresivo y retrógrado para empezar,
no son maneras. Si ves claramente que vienen a recortarte tus
derechos más fundamentales, es prueba inequívoca
de que por lo menos, no estás hablando con amigos. Y que
desde un principio vienen a por ti, no es para luego darte nada
bueno.
Lo de menos es que si la patada te la den más arriba o
más abajo. O si más fuerte o más floja. O
si con una sonrisa en los labios o enseñando los dientes.
En estos casos lo primero que hay que hacer
es como cuando alguien entra en tu casa como un elefante en la
cacharrería destrozando todo a su paso. Decirle salga usted
y si quiere algo llame a la puerta. Ya nos pensaremos si le abrimos
o no.
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