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San Tiamén,
patrón de los Internautas
Cuando
nos sentamos ante una conexión a Internet puede pasar absolutamente
de todo. La conexión se puede cortar o ir demasiado lenta,
el correo puede no llegar o tener una avalancha de virus (verdaderos
y falsos), las páginas de los portales pueden parecer todas
iguales o incluso puede no ocurrir nada de eso por no haber conseguido
siquiera conectar. En esos momentos, ya sólo nos falta
recordar por un instante lo caro que sale todo para montar en
cólera y perder los papeles con el estilo y las costumbres
propias de cada uno. Que para eso los internautas somos como somos.
Tal vez por ello, la Iglesia está
planteándose la necesidad de buscar un santo para Internet.
Alguien a quién encomendarse antes de empezar a proferir
juramentos y evitar así que la Red sea la causa de una
drástica disminución de santos en el siglo XXI.
El problema es que la Iglesia y sus doctores todavía no
están muy duchos en dogmas de Red. Buena prueba de ello
es que en su página http://www.vatican.va
no hay un solo enlace de correo donde ponerse en contacto con
ellos. Tal vez porque su servidor sólo admita mensajes
divinos.
Así que cuando se han puesto
a buscar un santo para la Red, no se les ha ocurrido otra cosa
que hacerlo en el mundo real.
El candidato con más opciones es San
Isidoro de Sevilla, en cuyo curriculum figura una enciclopedia
de veinte volúmenes, lo que para la época no estaba
nada mal. El Vaticano asocia la idea de enciclopedia con Internet.
Lo cuál puede pasar, pero evidentemente se queda corto
y denota un conocimiento de la Red más bien escaso. Si
Internet fuese sólo "el almacén
de conocimientos", desde luego no sería lo
que es.
Lo mejor de Internet es precisamente la posibilidad que brinda
de comunicación entre el que suministra la información
con los que acceden a ella y éstos entre sí.
Y si de comunicación se trata, de entre sus múltiples
formas virtuales, el correo es el servicio más utilizado
de Internet. Y fue éste, el campo de estudio de San
Tiamén.
San Tiamén, como
narró el cronista villano, vivió en el siglo
XIII en el convento de San Tiscario, en las proximidades de lo
que hoy es Villagüeb. Allí conoció el uso del
correo y estudió sus múltiples facetas como el mailbombing,
el spam, los virus o los "attachements". Y escribió
muchos libros de los que el más famoso es sin duda "De
cómo facer los mensajes en la Red".
La devoción de los Internautas por él data de finales
del siglo XX cuando fue elegido por los villanos como patrón
de Villagüeb, ya que a partir de entonces se produjeron una
serie de fenómenos y maravillas atribuidas al santo, que
fueron pronto popularmente conocidas con la expresión:
"¡Milagro de San Tiamén!"
El ámbito de sus milagros abarca
tanto a los pequeños problemas del Internauta de a pié
como a los grandes males que afectan al total de la Red. El hecho
de que se hayan difundido tanto por transmisión oral (los
mismos villanos suelen contar sus historias en
La Taberna del Ratón) como a través de las MakyPress
(lo que supone muchas noticias cada día) hace que la enciclopedia
de San Isidoro parezca un disquete de los de antes, comparado
con tan voluminosa recopilación de prodigios. Por ello,
nos limitaremos a destacar aquí sólo algunos de
los más representativos y remitimos a las fuentes anteriormente
citadas para un estudio más exhaustivo.
Los "milagros
de San Tiamén" comenzaron a producirse nada
más ser nombrado patrón de Villagüeb por los
villanos. A los pocos días, los representantes de los Internautas
eran recibidos por primera vez por una ministra. La ministra en
realidad tenía una cartera muy pequeñita de la que
salió muy poco, pero todos nos sentimos más importantes.
Sobre todo ella.
Poco después se instauraba
en España la Tarifa Plana. Luego resultó que no
era plana sino ondulada (o sea, plana sólo a ratos y los
fines de semana) y para colmo no tardó mucho en convertirse
en Tarifa
Basura. Pero por lo menos dejaron de darnos la vara con el
rollo aquel de que "no era viable".
Un Internauta que imprimió
y recortó el cuadro de San Tiamén para ponerlo
junto a su ordenador dejó de tener cortes en la conexión.
Animado por ello imprimió y recortó varias docenas
y los puso sobre el módem y alrededor de la roseta de conexión
a la línea de teléfono, obteniendo picos de velocidad
inimaginables hasta el momento. Desde entonces, todos los días
que repite la misma operación a las tres de la mañana
consigue resultados similares y ha hecho la promesa a San Tiamén
de que si un día le pasa lo mismo en un horario normal
dejará de enviar avisos
falsos de virus a sus amigos.
Es también conocido el caso
de un gran luchador por la Tarifa Plana que firmaba en sus mensajes
con "San Tiamén, San Tiamén,
danos la Tarifa Plana a toda la tribu villana" y que
tras enviar uno con dicho final a Telefónica, le pusieron
inmediatamente una conexión por ADSL de alta velocidad.
Después pasaba tantas horas navegando y comprobando las
estadísticas de su conexión que no le daba tiempo
a leer los mensajes de sus amigos. Los cuales trataban de recordarle
que al entorno rural ni ADSL, ni cable y en muchos casos ni línea
convencional. Menos mal que un día en un buscador encontró
un artículo suyo de la época reivindicativa y le
gustó tanto que volvió a ser el de siempre.
Otro Internauta puso la
estampita de San Tiamén en su página personal
y al día siguiente le enlazaron desde un portal llenándola
de visitas. Dos días después en el portal se dieron
cuenta de que lo que había en la página no era ni
chat, ni horóscopo, ni el tiempo. Y quitaron el enlace.
Pero con los amigos que hizo entre los visitantes que le escribieron
montaron una comunidad virtual y se lo pasan estupendamente.
Después de leer la vida y milagros
de San Tiamén, una internauta consiguió enviar un
mensaje a su novio desde el servidor de Terra. Pero éste
tenía contratada una Tarifa Ondulada con Eresmás
y llevaban varios días sin recibir ni un triste mensaje.
Al final decidió casarse con su vecino del quinto que también
era internauta, pero podía verlo cada vez que bajaba las
escaleras.
Todos estos ejemplos muestran porqué
San Tiamén ha tenido tanta aceptación entre el colectivo
Internauta. Porque aunque éste obra maravillas, queda mucho
por hacer para las mentes inquietas y los espíritus luchadores.
Encomendarse a San Isidoro de Sevilla y esperar que nos lo solucione
todo mientras nos cruzamos de brazos no es lo que nos ha traído
a la Red. Ni lo que pensamos hacer en ella.
villanos.net
Villagüeb, Febrero de 2001
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